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Con el socio adecuado, se puede minimizar el riesgo de contaminación por MOSH y MOAH en lubricantes.

25. Augosto 2017

Con el socio adecuado, se puede minimizar el riesgo de contaminación por MOSH y MOAH en lubricantes.

Klüber Lubrication ha diseñado un paquete de servicios para ayudar a sus clientes en este tema, desde análisis tribológico y valoración del riesgo hasta control de lubricantes y capacitación.

Una forma en la que los aceites minerales ingresan en la cadena alimentaria es durante el proceso de producción y en los productos auxiliares utilizados en el proceso, incluidos los lubricantes usados en la fabricación de alimentos y envasado de alimentos. Los aceites minerales, como los compuestos MOSH (Hidrocarburos Saturados de Aceite Mineral) y MOAH (Hidrocarburos Aromáticos de Aceite Mineral) nunca deben ingresar en el cuerpo humano, ni siquiera en cantidades mínimas, ya que pueden acumularse en el tejido humano y generar efectos secundarios en el hígado. Además, no se descartan sus efectos cancerígenos. Por lo tanto, la UE exige mayores controles en la supervisión de los hidrocarburos de aceite mineral en alimentos y en los materiales y artículos que se espera que entren en contacto con los comestibles.

Este pedido actualmente genera una gran incertidumbre entre los fabricantes de alimentos, ya que los informes sobre los hallazgos de MOSH/MOAH pueden tener efectos negativos, como costosas retiradas del mercado y deterioro de la reputación de la compañía.

Klüber Lubrication, experto en tribología, hace mucho que aborda este tema y cumple con las normas de higiene vigentes más estrictas, según las recomendaciones de la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria.

El equipo global de expertos en la industria alimentaria de Klüber Lubrication ha diseñado un paquete integral de servicios para ayudar a sus clientes en este tema, desde análisis tribológico y valoración del riesgo hasta control de lubricantes y capacitación.

"Una ventaja de nuestra metodología comprobada es el hecho de que, para lograr el efecto lubricante deseado, se necesita muy poca cantidad de lubricante, pero esto solo es válido si la selección del lubricante es adecuada y las actividades de lubricación se gestionan de la mejor manera", afirma Paolo Spolaore, Gerente de Mercado para la Industria Alimentaria de Klüber Lubrication. "Porque incluso aplicando las normas de higiene más estrictas, no se puede descartar la contaminación o la contaminación cruzada con estas sustancias durante la producción, el transporte y el almacenamiento debido a derrames, vapores, pérdida por evaporación o ventilación. Asimismo, los servicios de alta calidad, como los análisis periódicos de supervisión de estado, pueden ayudar a identificar o eliminar el riesgo de la contaminación en una fase inicial".

Debido a la complejidad de la determinación de MOH en los alimentos, en Europa actualmente no hay analíticas estandarizadas ni límites legales de MOH en los alimentos. El Ministerio Federal de Alimentación y Agricultura de Alemania (Bundesministerium für Ernährung und Landwirtschaft - BMEL) está trabajando en límites reglamentarios de migración del embalaje, y se están analizando valores máximos de 2 mg MOSH/kg de alimento y 0,5 mg MOAH/kg de alimento.

Generalmente, esos análisis se realizan mediante técnicas acopladas de cromatografía (HPLC-GC/FID). Los límites de determinación dependen en gran medida de la distribución de MOH y del tipo de muestra. Por ejemplo, en muestras con alto contenido en aceite, la determinación se limita a 5 mg MOH/kg de alimento, mientras que en muestras secas se observan 0,1-0,5 mg/kg.

"Al asociarse con Klüber Lubrication, que además tiene una relación global con fabricantes de equipos originales, los productores alimenticios se aseguran de obtener lo mejor en lubricación, control de actividades, capacitación del personal, un mayor rendimiento de la producción y menores costos".